No comprendí que Marie se marchase precisamente con él, pero puede que yo nunca haya “comprendido” a Marie.
Le deseo a usted y a su conciencia unas buenas noches. Pero él siguió sin comprender, de modo que corté yo el primero.
Yo creo que nadie en el mundo comprende a un payaso, ni siquiera otro payaso porque siempre entran en juego la envidia o la rivalidad. A Marie le faltó poco para comprenderme, pero nunca me comprendió del todo.

Todos los idiotas reunidos en casa de mi madre se explicarían mi actuación como un buen chiste, mi madre misma, con ácida sonrisa, debería admitir que se trataba de un chiste y nadie sabría que era algo muy serio. Ciertamente saben todos que un payaso debe ser melancólico, para ser un buen payaso, pero para él la melancolía es una cos muy seria, eso sí que no lo comprenden.